lunes, 6 de marzo de 2017

Mamá, papá, no me digáis que no pasa nada



“No pasa nada”, “eso es una tontería, no te preocupes”, “¿Por qué lloras, si eso es una bobada?”... Seguro que en más de una ocasión habéis oído (incluso dicho) alguno de estos comentarios. Desde nuestra perspectiva de adultos no nos damos cuenta que los niños y adolescentes sienten emociones igual que los adultos, sufren, lloran, se sienten eufóricos, viven con intensidad sus relaciones con los demás, etc. Pero en ese vaivén emocional, nosotros, los mayores, debemos acompañarles y guiarles. Incluso dentro de este mundo de “los mayores” también nos atrevemos a juzgar los sentimientos de los demás y cómo los gestionan sin darnos cuenta que quizás no es lo más justo o en cierta medida no ayuda, aunque lo hagamos con la mejor e nuestras intenciones. En el siguiente enlace, encontraréis un artículo escrito por Lucía, mi pediatra, y en el cual se plantean situaciones que seguramente os resulten familiares.


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