jueves, 3 de diciembre de 2015

Comunicarse con los hijos adolescentes

Durante la adolescencia, la comunicación entre padres e hijos se hace más difícil por la aparición de una serie de barreras de las cuales son responsables tanto los padres, que quieren mantener con sus hijos el mismo tipo de relación que cuando eran pequeños, como los hijos que necesitan mantener la privacidad sobre sus asuntos personales.
Con demasiada frecuencia los mensajes de los padres están cargados de críticas y continuas referencias a los errores cometidos por sus hijos. Por otro lado, los temas que interesan y preocupan al adolescente suelen pasar a un segundo plano en la comunicación familiar.
Es fundamental que los padres y  madres sean conscientes de los obstáculos que dificultan una buena comunicación y establecer diálogos en positivo que ayudan a crear un clima de confianza, por eso os recomendamos:

1. Escucha lo que dice tu hijo, que diga lo que piensa o siente. Si no dejas que termine lo que quiere decir y lo interrumpes porque piensas "ya sé lo que me va a decir", nunca sabrás qué ideas tiene ni como se siente.
2.No critiques, juzgues, ni culpabilices. Si sancionas su conducta de forma constante estás poniendo una barrera entre tu hijo y tú. Si está enfadado y te grita, puedes corregir su comportamiento con algo como: “ya veo que estás enfadado y me parece normal, pero si no me gritas me enteraré mejor. Cuando te calmes podremos seguir hablando”.
3. No des lecciones: Tendemos a decir a nuestros hijos lo que deben hacer. Es más útil y beneficioso que les enseñes a buscar soluciones, que razones con tus hijos las ventajas e inconvenientes de cada posibilidad.
4. Dale importancia a lo que te dice: A veces lo vemos preocupado por un asunto que para nosotros no tiene la menor importancia y podemos pensar:“no son más que tonterías ...”. Si cuenta contigo para hablar de sus cosas, valóralo. Si no le das importancia puede que en el futuro deje de hablarte de ello.
5. Enséñale a comunicar sus sentimientos: No es suficiente preguntarle qué ha hecho sino también cómo se ha sentido. Todos tenemos que aprender a expresar nuestros sentimientos y tú puedes ayudar a tu hijo a ello.
6. Controla tus impulsos: Si te cuenta que ha hecho cosas que no te gustan no te dejes llevar por los nervios; si reaccionas de forma impulsiva y no razonas con él, puede que la próxima vez no confíe en ti y no te lo cuente. Evita los gritos y las amenazas. Cuando estés más sereno habla con él y explícale qué es lo que no te gusta.
7. Ya no es un niño: si lo tratas como tu niño pequeño se sentirá avergonzado, más aún delante de sus amigos y amigas. Evita criticarlo, darle lecciones, invadir su espacio personal en todo momento, especialmente cuando esté con su pandilla.

Para finalizar os dejamos una reflexión sobre la educación adolescente desde el punto de vista de los abuelos.

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